sábado, 5 de septiembre de 2009

Discurso de la Generación XXVI de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Coahuila.

¿Qué hemos hecho, para nacer donde nacimos, vivir en el lugar en que vivimos, comer lo que comemos? ¿Qué es lo que todos buscamos? ¿Podremos desear algo mas? ¿A que podemos aspirar? Éstas son preguntas que alguna vez nos hemos hecho, buscando lo que todos queremos encontrar… el sentido de nuestra esencia humana.
Para algunas personas, los humanos somos animales racionales; para los soñadores somos estrellas en constelaciones; para los sentimentales: almas puras buscando su otra mitad; para algunos otros, creaciones de Dios. Para mí, cuerpos con alma y espíritu. ..la vida, instantes de una eternidad multidimensional.
Es cierto. Nadie puede autoconocerse, autocalificarse, mucho menos autojuzgarse; porque la objetividad nos reduce a todas a las mismas cosas. Nadie es completamente bueno ni malo; completamente alegre o triste, materialista o humano. Todos somos escalas y mosaicos, en una vida de espejos y caminos encontrados. Todas con raíces diferentes, de mundos personales; no tendríamos porque habernos conocido y sin embargo el destino dijo ¿porqué no?
La amistad es más valiosa que el oro y tan antigua como la roca. Es un sentimiento que incluye un amor puro y perfecto, es decir; aquel que todo lo puede, todo lo espera y todo lo soporta. Al amigo te une un lazo espiritual invaluable que trasciende al poder del parentesco y la conveniencia. Porque si bien al amigo le escogemos… ¿elegimos encontrarlo?
Recuerda… un día te levantaste de tu misma cama, quizá soñando el mismo sueño, caminando por el mismo rumbo, pero conociste a alguien diferente que se quedó en tu corazón. Alguien que se quedó y que te cambió por siempre y para siempre. Ahora, que hemos coincidido en tiempo, lugar y espacio; reflexionemos un poco acerca de nosotros… ¿somos los de entonces? ¿Es tu amiga, amiga de la quiso serlo? ¿En que cambiaste? ¿Qué cambió?
Cada segundo, cada minuto de la vida, es un abanico de posibilidades; de momentos en el que decir SI o decir NO te cambia la vida. No somos conscientes de ello y que precioso es no serlo.
Compañeros, agradezcámonos unas a otras el regalo de haber compartido lo único verdaderamente nuestro: la vida.
Queridos maestros y maestras: Gracias por confiar en nosotros. Haremos de éste, un mundo mejor.
Amados padres: Gracias por sus consejos, apoyo y sacrificios. Ustedes nos han enseñado el verdadero amor.
Por último, pero primeramente, Gracias DIOS, porque Tu estando fuera de toda dimensión y teoría has hecho posible todo. Nuestra mente y nuestro corazón, duros como de naturaleza humana, comprenden Tu grandeza y se quedan impresionados. Gracias por estos ojos que aún sin verte, pueden admirar la magnitud de tus obras… todas hechas de Ti y por Ti, con lo mismo ingrediente con el que nos hiciste desde el principio de la existencia: EL AMOR.
Gracias a todos. Felicidades y enhorabuena.






Alba Krystel

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