jueves, 26 de febrero de 2009

POESIA DEL NIÑO ARTISTA






Cuando era niña, mi familia y yo escribiamos mucho, resultado primero, de un curso de declamación al que asistia con mis dos hermanos menores, despues como perpetuacion de la inspiracion. Participamos en "Desarrollo de talentos" que buscaba potenciar las habialidades extraordinarias en los niños que las demostraban.


Esta poesia puede parecer muy simple para una mente adulta y preparada, pero en mi infancia, cada palabra iba en el lugar adecuado, y tenia todo sentido, es exactamente lo que quise decir.










Los niños de las ciudades


no conocen bien la realidad


ni saben de la vida las verdades


por eso surge el mal.





¡Niño! aprecia el arte


aprecia la vida y la verdad


¿No sabes que aprenderás a amarte


a sentir, a vivir...?


y las virtudes de la realidad.


Eso nunca lo debes olvidar.





¡Niño! las rosas su belleza te regalan


las palomas su libertad


un pajarillo sus sentimientos


sabiduria te da la mar.





¿Porque no se entienden a si mismos?


Los niños somos los artistas del futuro


los que aprecian la vida en la realidad


la mentira en la verdad y la tierra en la mar





Alba Krystel Solís Ramirez

sábado, 21 de febrero de 2009

Para Elisa Loyo... nuestro querido Ateneo



“Yo sé que el hombre no morirá en el recuerdo del hombre mientras el sol alumbre sus pirámides. Yo se que ante ellos detiene la catástrofe sus tropas, se declara impotente la derrota y hasta el tiempo mismo muere de cansancio, porque todo lo hecho ha sido soñado” Terenci moix “El sueño de Alejandría”




Hace algún tiempo ya, cuándo empezaba a crecer, una persona que quiero mucho me dijo que los humanos éramos como estrellas: pequeños seres brillantes, insignificantes en la inmensa multitud de millares… seres fugaces que viven formando parte de una solo mecanismo, de una sola alma. Entidades con un número finito de días presenciales. Me dijo que, sin embargo; aquellas personas que trascienden son como estrellas en constelaciones… permanecen por siempre.




Para algunas personas la vida es un negocio, una escuela, una fiesta, habrá para quienes sea un respiro, para otros un regalo, una obra, una mala broma o un sueño (como dijera Calderón de la Barca) Para mí es una lucha. Una lucha diaria entre horarios, jornadas, saludos, trabajo y café por las mañanas. Una lucha contra la injusticia, el conformismo, la ambición y la desgracia, donde todos somos parte de un mismo cuerpo y una misma alma, porque somos corazón, inteligencia, sabiduría y gracia. Suena muy idílico -aunque se que no es cierto-, decir que no hay gente mala.




Solo somos escalas de grises, con alguna que otra mancha blanca, y aunque vivimos lejos unos de otros, a miles de kilómetros de distancia, separados quizá por mares, ríos, montañas y playas, es cierto que estamos unidos en una sola alma. El mundo tiene que comenzar a sentir, para poder llorar. Llorar para comenzar a añorar. Añorar para poder soñar. Soñar para poder amar y amar para empezar a luchar. Lo he dicho antes, somos todos una misma cosa. Un mismo luchador, dónde sigue habiendo gente honrada, gente que lucha, ama, vive con esperanza. Si fuera Dios, me daría tristeza ver que mis hijos ya no se aman, que reniegan de su sangre, ¡que dicen que son desconocidos, gente separada! ¿Cómo puede ser si venimos del mismo átomo, de la misma tierra, de la misma carne humana? ¿Cómo puede ser si incluso ahora que leo, cambio mi destino, es otra mi vida? ¿Cómo si todo el universo conspira para que estemos aquí cada uno de nosotros compartiendo este momento, un latido en la eternidad? ¿Cómo si cada instante la vida nos da un abanico de posibilidades para tomar caminos diversos y todos encaminados a estar aquí hoy reunidos? ¿No somos entonces un organismo perfecto que coincide, que trabaja, que recuerda y ama?




Yo no pretendo conocer la voluntad de Dios. Cuestionar después de ver que todo encaja. Saber porque hay gente que vive tanto. Saber porque hay gente que aún viviendo no ama. Porque hay niños que mueren, criminales que matan, humanos que mueren soñando, otros que soñando matan. Pero si se que las obras permanecen aun con el tiempo y la distancia, aún cuando el polvo de nuestros huesos sean estrellas lejanas. Permanece el amor y la justicia flotando aún en un medio de desgracia,; en una sonrisa, en un aprendizaje, en una costumbre o en una añoranza.




Eso he aprendido en el Ateneo: no importa cuantas veces tengamos que caer para levantar, no importa cuánto nos equivoquemos para aprender… la vida siempre nos da mas de una oportunidad para seguir luchando, viviendo y amando como un solo organismo, como hermanos, en pro de un mundo mejor.




Los ateneístas somos hijos de liberales, gente ilustrada del pueblo que salió a pelear por un mejor mañana. Elisa, el Ateneo nos educó asi: con cada puesta de sol sobre sus enormes ventanas, en cada pasillo de piso rojo abrillantado, en cada libro leído, en cada rocío de pasto. Nos enseño a soñar, a construir, y a luchar por la justicia sobre todas las cosas.




Elisa, hija del Ateneo, sé que ahora estas en un lugar semejante allá… parece que lo veo…en un recinto tan hermoso como éste, un Ateneo celestial de justicia perfecta donde no hay lágrimas, no hay desesperanza ni indiferencia. Dónde los pastos son mas brillantes porque hay sol todo el día, y risas niñas haciendo eco en sus paredes rosadas, en sus muros enormes y plantas altas. ¡Y hay clases de Sociales, de Antropología, de estadística y anatomía humana! Muchas almas contigo riendo locas de alegría y esperanza.Elisa: Eres ejemplo sublime de que el Ateneo forma en todos los estudiantes una sola alma. Tu recuerdo siempre, siempre todos los días… hasta el fin de los tiempos.